1. Títulos, deslindes y superficie real
Riesgo: AltoEstudio de títulos de los últimos diez años, rol de avalúo, inscripción en el Conservador y superficie verificada con plano georreferenciado. Es frecuente que la superficie escriturada y la superficie real no coincidan, y también que existan ocupaciones antiguas no regularizadas.
2. Accesos y servidumbres
Riesgo: AltoUn campo sin acceso constituido depende de la voluntad del vecino. Hay que verificar servidumbre de tránsito inscrita, ancho de faja, estado del camino en invierno y quién paga su mantención.
3. Agua: derechos y disponibilidad
Riesgo: AltoDerechos de aprovechamiento inscritos y registrados, vertientes y esteros permanentes, caudal de verano. Un campo con agua propia y papeles al día vale bastante más que el mismo campo sin ellos.
4. Qué tipo de bosque hay realmente
Riesgo: MedioNo es lo mismo bosque nativo adulto, renoval joven, matorral degradado o plantación de pino y eucalipto. Cada uno tiene distinto valor, distinta legislación aplicable y distinto plazo para producir ingresos.
5. Restricciones legales sobre el bosque
Riesgo: AltoEl bosque nativo no se corta libremente: requiere plan de manejo aprobado por CONAF, y la corta sin autorización es sancionada. También hay que revisar especies con protección especial, franjas de cauces y afectaciones de conservación.
6. Capacidad de la pradera
Riesgo: MedioSuelo, drenaje, pendiente y estado del pastizal definen cuántos animales sostiene el campo. Una pradera degradada se ve verde en primavera y no alimenta nada en verano.
7. Cuánto puede rentar y en cuánto tiempo
Riesgo: ClaveEl ejercicio honesto es estimar ingresos por madera, leña, ganado o arriendo, restar faena, flete y administración, y ver el flujo por año. Muchos campos rentan poco los primeros años porque primero hay que invertir en caminos, cierres y agua.